Saw III

~ Hablemos de…

Saw III

Decidí, junto con un compañero de redacción, ir a ver la película cuyo titulo arriba especificamos.

Para ello, la opción más atractiva si eres de la parte central de Badalona es el Picarol.

Como ya tenía previsto, la Sala 5 (para los que no conozcais el cine, es la superior a las otras cuatro, y ocupa más del quíntuple de espacio que las demás) fue la elegida para el visionado de una película que ha causado verdadero furor, tanto en sus primeras dos entregas como en la tercera secuela.

Tras comprar las palomitas de rigor y la Coca Cola, nos dirigimos a la Sala 5. Nada más entrar ya avistamos el desastre y oímos el caos. La sesión de las 17:00, ¿qué esperábamos? Pues una sala llena de adolescentes en plena quema hormonal como nosotros, de los cuales a la mitad le importaba un huevo la película que había ido a ver, interesados más bien en liarse con la parienta (al lado sentadita, pasando el bochorno de su vida ante el comportamiento del cafre/novio de su lado) que en “captar el mensaje y la filosofía” de Saw.

Pues bien, no puedo negar que el cachondeíto reinante acabó arrastrándonos como un torrente y al cabo de diez minutos nos reíamos a carcajadas con los chavales de detrás nuestro, con los que intercambiábamos bromas…

¿El argumento? Ah sí… Un multimillonario psicópata que “caza” personas que han malgastado su vida (drogadictos, prostitutas, etc.) y los mete en un juego que él mismo diseña para cada uno, con el objetivo de hacerles ver lo errados que están…

Y hasta aquí puedo leer.

…¿Y eso es todo? ¿Para eso he malgastado 5,65 €? Pues por el mismo precio tengo un McMenú, que llena más…

¡Ah! No, espera…


Llega el final de la película.
Y no nos damos cuenta de ello porque nos lo pongan en la pantalla, ni mucho menos; lo notamos. De repente, el jolgorio reinante en la Sala experimenta un bajón de intensidad, y a los cinco segundos absolutamente NADIE habla ya en el recinto.

Todos miramos fijamente a la pantalla.

La resolución de la película…

La explicación de todo…

Lentamente, los hilos, las escenas, se atan en nuestras mentes. Poco a poco, como si no tuviera prisa en que nos diéramos cuenta de nuestro error al infravalorarla, la película deja sus secretos al descubierto y el público enmudece por el suspense. De la emoción contenida que vamos almacenando en nuestro interior, incluso parece que oímos, atronador, el pálpito de nuestro propio corazón…

Fin.

La película acaba, y todos los presentes, ya en silencio, se levantan hablando excitados de lo que acaban de presenciar.

Conclusión a la que llegamos:
Definitivamente, SAW III es una película que no puedes ni debes encasillar en un género concreto, puesto que la estarías rebajando a la normalidad inherente en estos géneros, la falta del elemento sorpresa.

Recomendamos encarecidamente que, si no pudiste verla en el cine, la alquiles en cuanto salga o la bajes de Internet… Porque sería imperdonable que no vieras semejante peliculón.

Nada más, gracias y hasta la próxima película.

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